El origen de nuestra almendra ibérica

En Almendras Donaire creemos que para transformar un producto excepcional, primero
hay que conocer y valorar su origen. Por eso, trabajamos codo a codo con nuestros
agricultores de confianza en distintas zonas de España y Portugal, seleccionando las
mejores almendras ibéricas, fruto de un paisaje y un clima únicos.
Cada almendra que llega a nuestras instalaciones cuenta una historia: la del esfuerzo, el
mimo y la tradición de quienes cultivan con respeto la tierra. A continuación haremos un
viaje por la península para recorrer los lugares de donde procede nuestra almendra ibérica.
Granada, nuestro punto de partida
Nuestro hogar está en la comarca de Alhama de Granada, rodeados de almendros que
marcan el ritmo de las estaciones. Esta zona, junto con la Vega de Granada, los Montes
Orientales y el norte de Guadix-Baza, ofrece un mosaico de paisajes donde el almendro
forma parte esencial de la cultura agrícola.
La altitud, el contraste de temperaturas y la calidad del suelo dan lugar a almendras con
sabor intenso y una textura equilibrada, perfectas para cualquier elaboración.
Extremadura, Albacete y Cuenca: tradición y amplitud
En el corazón de la península, nuestros colaboradores cultivan almendros en Extremadura,
Albacete y Cuenca, zonas donde la almendra crece bajo el sol mediterráneo y se beneficia
de un clima continental que potencia su contenido en aceites naturales y su aroma.
De estas tierras proceden almendras con gran versatilidad, ideales tanto para el consumo
directo como para la industria repostera.
Aragón y el Valle del Ebro: la fuerza del secano
El Valle del Ebro es otro de los grandes territorios de la almendra ibérica. Su clima seco y
soleado da lugar a frutos de gran calidad y alta concentración de sabor. Aquí, la tradición
agrícola convive con técnicas modernas de cultivo, garantizando una producción sostenible
y equilibrada.
El Valle del Guadalquivir y el Alentejo: la calidez del sur
En el sur de la península, las fincas del Valle del Guadalquivir y del Alentejo portugués
nos brindan almendras que maduran lentamente bajo el sol. Su dulzura natural y su perfil
aromático las hacen especialmente apreciadas para elaboraciones gourmet y productos
tostados.
Cada zona aporta matices diferentes, pero todas comparten algo esencial: el cuidado de
quienes cultivan con pasión y el compromiso por ofrecer una almendra 100% ibérica, fruto
de nuestra tierra y del trabajo bien hecho.
En Almendras Donaire, transformamos esa diversidad en calidad, asegurando que cada
formato, ya sea repelado, troceado, en bastones o en los múltiples formatos que
trabajamos, conserve la esencia del campo del que procede.
Porque detrás de cada almendra hay una historia, la del lugar de procedencia y sus
características geográficas.