Agosto, tiempo de recolección y secado de la almendra ibérica

En Almendras Donaire, agosto es sinónimo de espera para la recepción de la almendra nueva. Tras meses de seguimiento y trabajo al lado de los agricultores de nuestra confianza, por fin se acerca la recolección de la almendra ibérica: un fruto que llevamos esperando todo el año y que tratamos con el máximo respeto desde el primer día.
Pero lo que muchos no saben es que, tras su recogida, la almendra no viaja directamente a la fábrica. Antes debe pasar por una fase tan silenciosa como fundamental para garantizar su calidad: el secado.
¿Qué ocurre después de la recolección?
Una vez que las almendras son recolectadas en su punto óptimo de maduración —cuando la envoltura externa, conocida como piel, se abre de forma natural— se retiran del árbol mediante máquinas o sistemas manuales, y se recogen cuidadosamente para evitar golpes o deterioros.
A partir de aquí, comienza un proceso que puede durar entre 5 y 15 días, dependiendo de las condiciones meteorológicas: el secado del fruto, un paso imprescindible para garantizar su calidad, sabor y conservación a largo plazo.
El secado: una etapa que marca la diferencia
Durante el secado, las almendras recién recolectadas se extienden en superficies adecuadas, formando capas finas que se remueven periódicamente para permitir una ventilación uniforme. En zonas donde el clima lo permite, el secado se realiza al sol, aprovechando las altas temperaturas de agosto. En otras situaciones, se recurre a secaderos mecánicos, que permiten controlar la temperatura y la humedad de forma más precisa.
Este proceso tiene como objetivo reducir la humedad de la almendra desde valores iniciales de entre un 15% y un 30%, hasta un nivel óptimo entre el 6,5% y 6% de humedad. Esto es clave para:
- Evitar fermentaciones o desarrollo de mohos.
- Mejorar el rendimiento y la eficiencia en la fase de descascarillado.
- Garantizar una buena conservación durante el almacenamiento.
- Preservar el sabor, el aroma y la textura de la almendra ibérica.
Porque una almendra bien secada es una almendra que llega al consumidor intacta, sabrosa y segura.
Tradición, técnica y mucho cuidado
En Almendras Donaire llevamos generaciones cuidando cada detalle del proceso. Sabemos que el secado no es una simple pausa en el camino: es una etapa decisiva. Por eso, aplicamos una mezcla de experiencia tradicional y control técnico, evaluando factores como la temperatura ambiental, la humedad relativa y el grado de apertura del fruto.
El objetivo es claro: respetar al máximo la naturaleza del fruto y prepararlo para su entrada en fábrica en las mejores condiciones posibles.
Además, durante este tiempo se hace una primera limpieza básica y se retira la piel, de forma que el fruto queda preparado para su posterior descascarillado y selección.
El inicio del viaje de cada almendra
Agosto marca el comienzo de un nuevo ciclo. El secado es el primer paso de ese viaje que lleva a la almendra desde el campo hasta el consumidor final. Un paso que no se ve, pero que define la calidad del producto que llega a tu mesa.
Así que si en estos días de verano ves campos dorados, con almendras tendidas al sol, ya sabes lo que está ocurriendo: comienza el viaje de la almendra ibérica… y todo empieza con un buen secado.
En Almendras Donaire lo sabemos bien: cuidar el origen es la mejor forma de garantizar el sabor.